(06/52) La noticia

Abril Castillo
2 min readFeb 15, 2020

Hace más de diez años Catalina Aroch, amiga y maestra, ganó un concurso de pintura convocado desde Londres donde tenían que hacer una pieza con el tema del cáncer.

Catalina pintaba sobre todo retratos con pinceladas muy expresivas. Un movimiento de tonos y facciones casi impresionista.

Su obra ganadora era un cuadro de pequeño formato.

Un retrato de colores que iban del negro al ocre al marrón y amarillo de una mujer tapándose la boca y mirando de lado.

Recuerdo haber visto el cuadro y no haber entendido por completo su relación con el cáncer.

El título del cuadro era La noticia.

Quizá fue la primera vez que un puente entre texto e imagen se me dibujó tan claro. El cáncer habitaba en ese puente entre dos conceptos y reforzaba y expandía sus posibilidades de interpretación.

¿Hacia dónde miraba la mujer? ¿Estaba evadiendo la mirada del doctor o viendo con dudas algún ultrasonido que contenía todas las respuestas? ¿Se tapaba la boca como un gesto simbólico de guardar silencio, que el mundo se calle? ¿O no quería que se le vieran los dientes al llorar, porque era de esas personas que siempre se tapan los dientes, lo mismo cuando ríen que cuando lloran? ¿Detrás de esa mano tendría la boca abierta, cerrada, la mandíbula apretada o más floja que nunca? ¿Que estaría haciendo su lengua, moviéndose para no probar el sabor amargo de la angustia o salivando para familiarizarse con él?

Y luego el texto, ¿a qué se refería ese título? ¿La noticia que acababa de recibir era de un primer diagnóstico, una confirmación o una recaída en un proceso que había dado por concluido? ¿Y si la noticia no era de una enfermedad de ella sino de un ser querido? ¿Y si ella recibió antes la noticia y ahora tenía que hacerse cargo emocional y físicamente del otro? ¿El otro sería su padre, su madre, un hermano o hermana, su pareja, un hijo o mascota? Si la noticia estaba en su cuerpo, ¿en qué parte de su cuerpo? ¿Y en qué otra parte del cuerpo lo sentía, sentía ese miedo, condena, imposibilidad de imaginar el futuro, por más que no fuera letal, por más que se supiera mortal?

Ésa fue la primera vez que entendí cómo en ese puente de interpretación es donde ocurre todo entre dos discursos, entre dos lenguajes. Es donde habitamos los de afuera, lo que nos permite transitar entre el texto y la imagen, donde podemos quedarnos a vivir cuando nos sentimos sin casa, temporalmente o para siempre.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos