(10/52) Días sin toalla

Abril Castillo
1 min readMar 11, 2020

Por lo menos una vez a la semana, me salgo de bañar y en cuanto apago la llave noto que mi toalla no está ahí. Grito tímidamente ticher pero nadie viene. Parvana me mira sentada en el tapete de los pies, nunca se sale del baño ni cuando abro la regadera. Nunca se separa de mí. Parvana, tráeme una toalla, y ella maúlla como bostezando y luego se tuerce y me coquetea para que la acaricie. No hay tiempo de caricias ahora, Parvana, tráeme una toalla. Y pienso que un día de éstos me voy a enfermar. Y ella ya no dice nada. Me sacudo como perro y trato de escurrir la mayor cantidad de lo mojado que cargo, me seco bien los pies en el tapete de pies que parece más de Parvana, y salgo de puntitas para no resbalarme en el piso de azulejo blanco. Tomo la toalla y regreso corriendo. Parvana ya se ha ido y yo me seco, con la promesa de que la próxima vez me fijaré antes de meterme a bañar si hay o no una toalla ahí para garantizar mi calor futuro antes de quitarme siquiera la ropa.

--

--

Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos