(10/52) De diarios y géneros

Abril Castillo
2 min readMar 30, 2019

Esto es casi un diario, pero no una autobiografía.

Lo digo y me suena raro. Un diario naturalmente es autobiográfico. ¿Una crónica puede ser diario? ¿Un diario de adolescencia considerarse, además de material autobiográfico, literatura? ¿La novela luminosa, aunque no sea un diario real (pero sí parece un diario real) es diario y literatura?

Escribo esto pensando en los géneros de la autobiografía del taller que estoy tomando con César Tejeda, el último del estudio (hay como tres talleres que son el último del Cuarto para las 3 [el mío es la última]).

Lo pienso mientras preparo una bitácora de 379 días que me impuse temática (¿si es una bitácora temática, es diario y literatura?). Pero la verdad es que esa bitácora no creo que en sí misma sea nada. Nada más que materia prima y un vómito de emociones. Los diarios son eso.

Me pregunto qué es un diario mientras escribo esta entrada. La décima entrada a la semana del año dos. No estamos en la semana diez: voy atrasada unas cuantas entradas. Eso es hacer trampa, como bien decía Jazmina Barrera en su Cuaderno de faros, cuando precisamente reflexiona sobre qué es llevar un diario y la importancia de ser constante, contarlo todo y no llenar entradas posteriores a la fecha. El tiempo presente debe ser descarnado en los diarios y es cierto.

Estoy, pues, haciendo muchas trampas. La literatura, me parece, es eso. Truquear la realidad. O truquear las palabras para dar una sensación de realidad cuando las leemos.

Quizá por eso también es que no he escrito nada en estos días. Ni en estas entradas, ni es esa bitácora temática, nada de nuevos proyectos, ni acerca de todo lo que pasó las dos semanas anteriores: muertes y temblores.

No tengo palabras y el presente me duele demasiado como para querer recordarlo o dejar constancia de él.

Un diario como estampas de la vida, como recordatorios de lo que fue. Y la no-escritura, para olvidar.

Supongo que en los silencios y las confesiones también algo de literatura hay, aunque se escriban en presente. Y algo de diario y crónica, aunque se escriban después, cuando el cuerpo ya no duela tanto, desde esa distancia y tiempo que reparan.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos