(10/52) La toalla seca

Abril Castillo
2 min readMar 16, 2021

Algo tiene la temperatura de este baño que puedo bañarme de noche un domingo y para la mañana siguiente la toalla ya está seca. No quiero decir que siempre me bañe dos veces en un día, ni en distintos días con tan pocas horas de distancia, pero anoche me bañé de noche porque fue lunes feriado y todo el día había estado en cama viendo series y películas y leyendo libros físicos y digitales y por ahí de las siete quise hacer un corte de caja y me bañé y fue como reiniciar el día. Saliendo me volví a hacer un té de manzanilla como en la mañana mientras lavaba los trastes. Aunque en la mañana no lave los trastes y en la noche solo calenté el agua pero se me olvidó hacerme el té.

Hoy mientras a toda prisa dejo haciéndose un huevo duro y mi café, esperando la hora de cortesía que hay que darle al eutirox para que mi cuerpo lo absorba antes de comer, escribo esto.

Vengo a bañarme y recuerdo por cómo se me ve el pelo (no tan desordenado y más brillante porque recién lo lavé) recuerdo que me bañé anoche. Y si no fuera porque el baño de la mañana me hace despertar al cien y me evita empezar el día de malas, como siempre me despierto, si no fuera por eso, ya para que me baño ahorita si me bañé anoche, hace escasas doce horas. Y el siguiente problema es la toalla porque en ningún baño de mi vida una toalla se había secado en tan poco tiempo.

Pero algo tiene este baño que aunque es tan chiquito y oscuro, aunque su única ventana da a un cubo de luz pero, al estar en el primer piso, luz casi no le llega. Y lo que quizá si le llega es calor o aquí de queda de algún modo atrapado como invernadero. Y es cierto porque tengo tres plantas aquí dentro que están bien frondosas. Y por lo mismo que mi toalla se seca a una velocidad imposible, la vida florece en este baño por el que nadie daría un peso.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos