(10/52) Resistencias

Abril Castillo
2 min readMar 24, 2022

Es muy difícil disfrutar estar en un lugar cuando solo puedes pensar en irte.

No he cambiado mi boleto pero creo que debería quedarme en España hasta septiembre, cuando venza mi visa.

Retomé el yoga y la avena hervida con fruta hervida y con pura agua. Té de manzanilla. Despertar y levantarme temprano.

En su clase, Samanta Schweblin habló de tres elementos que debe tener todo cuento. Creo que toda buena narración también. Primero hay un mundo que se crea, algo se rompe y viene una revelación, al final el narrador o el personaje o el lector comenta ese mundo, lo siente, y ahí es el espejo. Si no hay espejo la narración queda en anécdota, en chiste. La revelación sería el punch line, el espejo la parábola que se have al final, las risas del público o su ausencia; el comentario o vuelta a la narración original o bien la muestra de eso más profundo de lo que en realidad se hablaba.

Lo otro que mencionó son las resistencias. Una frase se hila a otra desde puros lugares comunes. La resistencia es intercalar emoción con diálogo con descripción con acción. Pienso en el capítulo de Rayuela donde Oliveira va comentando el libro de Pérez Galdós. Llevado al extremo que ran legible puede ser poner en tensión dos elementos de una narración, esa resistencia.

Esto no es un cuento. Cuando escribo aquí todo el tiempo me pregunto de qué estoy hablando. El juego es descubrirlo conforme escribo, un camino se va revelando. Hay días que llego al final y no hay espejo, solo un camino atrás que parece irse borrando también tan pronto como se presenta el siguiente paso.

¿Y si me convierto en Bastian y empiezo a olvidar como volver a casa o que tengo una casa o si olvido mi nombre?

Comprar el boleto para mayo fue esa falsa resolución que viene en esos cuentos forzados a durar tres actos, que te engañan en creer que ya hubo una solución y fin. Pero luego ves el reloj y la película apenas lleva media hora. Algo más complicará la ecuación, algo ocurrirá y esa no será la verdadera solución.

La puerta es la de la regadera, el camino es el agua caliente para entrar al día. Lo de antes se borra con la mugre del día pasado. Saliendo de la regadera vendrá un desayuno, trabajo y la calle. Ese mundo seguirá siendo mundo hasta que algo se revele. O no.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos