(12/52) Spoiler Alert: Star Rats

Abril Castillo
3 min readJun 24, 2023

El pasado es archivo, así lo dice Idalia en su novela Star Rats (de próxima aparición en Alacraña, por cierto, y que he estado leyendo y releyendo y descendiendo a sus entrañas acompañada de su autora, desde hace unos siete años).

Pasé toda la mañana leyendo y luego recordé que necesito mis diplomas. Eso me llevó a desbaratar el orden de mi estudio y ahora hay papeles por todas partes, estambres, dibujos propios y ajenos, casi no se ve el suelo. Una mudanza sin mudarme, así se siente.

Lo que me pone triste de tocar todas mis cosas es no poderlas usar. Toco las pertenencias de alguien que fui en el pasado y sé que debo tirar su mayoría, pero no me atrevo. Me quedo sosteniendo un dibujo, un pincel, un sacapuntas y me pregunto por qué dejé de dibujar. Encuentro al fin mis diplomas, llevo casi dos horas sacando todo lo que guardo en mi clóset, eso que cuando metí pensé: luego lo arreglo. Llevamos ya tres años aquí. Me fui uno y en vez de haber arreglado nada, solo traje más cosas.

Una posible solución sería eso: tirarlo todo. Pero esas cosas que me cuesta mirar y que por eso zambutí en cajas de plástico, todas valen mucho.

Diez pesos le vale, diez pesos le cuesta. Esa frase que mi papá decía que estaba simplemente mal. Las cosas no cuestan y valen lo mismo.

Lo primero que empecé a buscar era una computadora. No, lo primero que empecé a buscar eran mis diplomas. Me llamaron de una universidad para dar clases y me piden los diplomas. Todos los tengo escaneados pero no los encuentro. Ahí encontré el monitor de la que fuera mi computadora en Panamá, pero no el cpu.

¿Cuántas vidas he vivido?

Busqué en las puertitas de arriba del closet. Todo ese closet desaprovechado porque no ordeno bien. Los clósets del ticher está abiertos, quizá por eso es más fácil ordenarlos. Pero no, me engaño, si tuviera un clóset como el de su estudio, sería para mí lo mismo. Necesito organizadores. Fue todo en lo que pensé cuando regresé ahce un año de Barcelona. He tirado desde entonces varios muebles e introducido otros. Tirado muchos libros (o en esas ando), y aún la casa no queda. Y es que quizá no quedará del todo nunca, porque uno siempre se tarda en sacar lo viejo y siempre sigue trayendo cosas nuevas. La vida es movimiento.

Otra posible opción sería rentar un estudio, o una casa con más cuartos. Pero de dónde vamos a sacar dinero para una casa con más cuartos, de dónde voy a sacar dinero para un estudio con cuartos vacíos donde quepan todos los materiales que no uso y seguro ni usaré. ¿No sería mejor aceptar mi destino (o más bien mi presente) y tirarlos, regalarlos?

Pero hay papeles o dibujos que simplemente no puedo tirar. Otros que son piezas inacabadas, apuntes de meta dibujo, bocetos, ideas, post its y notas de clases que di y tomé o que ya no reconozco y que tendría que sentarme con calma, cosa por cosa para verlas. Y todas esas pinturas, qué les hago, ya no caben enmarcadas en nuestras paredes y no son lo suficientemente buenas o finales, con ejercicios que hice en clases (siempre proceso, todo es proceso, nada lo acabo) que serían imposibles de vender.

Toco todos esos papeles y me entra la angustia de titularme de la maestría. De saber que estudiar otra licenciatura a estas alturas de mi vida sea quizá no terminarla, como me pasó con La Esmeralda.

Debería comprar muchos organizadores. Meter ahí mis libretas y dejar a la vista esas cajas. Necesito también un archivero.

Abrí una caja de pandora y ahora tengo todo regado en mi cuarto, apenas puedo caminar. No sé cómo solucionar esto, no tengo las respuestas, solo salieron sueltas miles de preguntas. Como dice la rata, en ese entre piso habita la esperanza, eso que estaba adentro pero que ahora, al liberar todos los vicios, se asoma siempre también hacia afuera.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos