(13/52) Las cucarachas

Abril Castillo
4 min readApr 12, 2022

El otro día vi una cucaracha en la calle y me acordé de ti, me dijo Dani.

Dani se fue de vuelta a Colombia por problemas personales y luego de unos meses volvió. Me puse muy triste cuando se fue. Me dio un coraje muy parecido a no haber podido yo haber llegado a tiempo al master. Solo que ella se fue en medio. In media res. In mediaS res, dice que se dice Andrés Neuman.

Para cuando Dani volvió habíamos empezado a ir a La Abuela. Una taberna a media cuadra de la UPF con terraza y unas cervezas que valen por tres, pociones inexplicables y su dueño Álvaro que nos cuenta de su pasado peruano, de su madre que ahora vive en Estados Unidos con su nueva familia, y de cómo hace veinte años quitaron de la taberna que ahora dirige con su papá la comida típica de su país y dejaron solo las tapas.

Álvaro una noche nos da su celular, anclado a la pantalla y bocinas. Nos deja ser el dj esa noche a Úrsula, Euge y a mí. Ponemos mucha Shakira, cantamos duro, nos aguantamos las lágrimas. Sentimos una felicidad que es total y a la vez no durará para siempre.

La última noche no voy a La Abuela porque salgo temprano a Madrid al día siguiente. Es la última noche de los tiempos: última clase, última salida multitudinaria de la UPF, un último hummus que no me como. Llego triste y tarde a mi casa y hago la maleta. Para ese día Dani ya se fue de regreso a Colombia.

Antes, muchas semanas antes, cuando Dani regresó la llevamos a La Abuela. Al final de la noche salió una cucaracha gigante. Todos gritamos. La mesera la aplastó. Dani canceló la cuenta y se salió molesta. Yo le dije que había pasado los últimos años conviviendo con cucarachas en mi casa. Que no sentía que fuera falta de higiene sino mucho calor del lugar. Ella se iba, todos terminamos quedándonos. Revivimos la última ronda en la terraza.

Quiero pensar que fue la noche que todos nos medimos en el muro de enfrente, pero sé que no fue esa misma noche. O sí. Todas las noches la misma noche. Todas las noches del master comprimidas en una sola. Nuestras marcas como en casa de la infancia talladas en los muros de roca de las entradas cerradas al lado de La Abuela.

Dani me dice: Ahora siento que estás enojada conmigo. Otra vez la noche de la cucaracha. Me lo dice y la veo triste y asqueada. No se halla en Barcelona. Muchos lo dicen. Para terminar de hallarte en una ciudad que no es la tuya, para amarla debes amar a alguien. Los que estamos solos extrañamos el otro lugar, el lado de allá.

Tanto le escribí a Dani que volviera.

No estoy enojada, le digo, pero es que no es culpa el Álvaro ni de la mesera (cuyo nombre no me sé). Las cucarachas salen. No es culpa de nadie, ni de las mismas cucarachas. Que Álvaro no se sienta mal, pienso. Que Dani tampoco.

Días después salimos todos a una presentación de un maestro. Luego nos vamos a La Abuela, Dani no viene. Le mando un mensaje y me responde dos días después: que estaba cansada, que nos vemos el lunes.

El otro día saliendo de mi casa vi una cucaracha y me acordé de ti, me cuenta. Ya viene el calor, le dice alguien, alguien de aquí. Y agrega que hay muchas cucarachas en el verano.

Dani se va otra vez de vuelta a su país y la noche anterior me manda un mensaje: Hubiera estado más al pendiente de ti esa noche. Y me da una carta escrita al reverso de una postal. Me pide que no la lea frente a ella, sino luego. La leo cuando ya se fue.

Pienso en Diana, también en Colombia, a quien nunca sé cuándo volveré a ver, pero de quien jamás dudo cuánto nos queremos. El siguiente encuentro comprime el tiempo y traza un hilo continuo jamás truncado. Ayer siempre es hoy, siempre es mañana.

“Eres una persona buena, no dejes de serlo”, me escribe Dani.

Me miro en el reflejo de la mirada de otra. Una amiga a la que quiero. A la que por siempre voy a extrañar. Entre cucarachas y recuerdos de esto tan breve que fuimos.

Hoy en cuanto llega mi tren de regreso a Barcelona siento la emoción de volver a ver a mis amigos. Los que siguen aquí. Ursula, Euge, Yhonatan.

¿Quién se queda hasta el final?

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos