(15/52) Costumbre

Abril Castillo
2 min readJun 11, 2019

Una rutina no es lo mismo que un ritual.

Eso me lo dijo mi mamá porque yo dije que extrañaba mi ritual de las mañanas: despertarme, limpiar la arena de los gatos, bañarme, darles de comer, darme de comer, trabajar. Eso es una rutina, no un ritual, me dijo.

Me tengo que acostumbrar a despertar sin el sol en la cara. Ahora tenemos cortinas black out. La cocina es diminuta y no puedo picar ni cocinar a gusto como en mi otra cocina (aunque picara sobre mi centro de lavado; ya tampoco tengo ese centro de lavado). Hoy usé por primera vez es un mes y medio la sal y la pimienta.

Me tengo que acostumbrar a que no hay tantas ventanas o no tan precisas. A que no hay palmeras sino jacarandas, que en este mes del año no dan flores, solo cabe imaginarlas, pero puedo ver los tentáculos de las ramas de cabeza y al derecho.

Me tengo que acostumbrar a que eso que vi por décadas ya no va a estar.

¿Comer los domingos era una rutina o un ritual?

Esperar a que mi cuerpo se acostumbre a otros domingos. A una luz diferente al amanecer. A que haya ventanas que den a mi misma casa. Una vista a mí misma, como en esa pesadilla de El inquilino de Polanski. A un edificio sin tanques de agua de asbesto ni gas que hay que cachar con un grito. A un lugar sin palmeras ni camellones y, de momento, sin flores de jacaranda.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos