(15/52) Spoiler Alert: El ciempiés y la araña

Abril Castillo
4 min readJul 18, 2023

Hoy estrené una playera rosa mexicano que me compré antier. Llevaba el último año usando los mismos pantalones de lona, holgados, azules. Hace poco me probé unos pantalones de Santiago y vi que me quedaban súper bien, que somos de la misma talla. No son de mezclilla sino de algún material más fuerte, como para trabajo. Fui a comprarme un par a gap y no había para mujer de mi talla, así que compré unos de hombre y luego vi esa camiseta rosa mexicano. El chico que atendía me ayudo a encontrar talla L, y al entregármela me dijo: Qué bonito es ese color.

Ese color es de los favoritos de mi mamá. En el taller de escritura que estoy dando estos meses, les dejé de tarea para esta semana escribir sobre su color favorito, inspirada por las entrevistas que hace Valeria Tentoni, según leí en su libro de Gris Tormenta. Como esta tercera edición del taller somos un grupo pequeño, pensé en yo misma hacer también los ejercicios de escritura. Pero no me dio tiempo de escribir este así que quizá lo haga aquí. Aunque ahora que lo pienso, llevo semanas escribiendo cosas sobre el rosa.

Mi abuela Paz se murió el 13 de noviembre de 2012. Tenía 84 años y yo 29. Ella nació el 1929 y yo en 1984. Era un martes y me pareció irónico porque ella siempre decía: “Martes 13 no te cases ni te embarques” y pensé que morirse es una manera de embarcarse. Se murió en Mazatlán y yo estaba en la Ciudad de México. Llevaba muchos años muy enferma y varias veces a punto de morir; me había despedido de ella muchísimas veces y esa última vez quizá pensé que como las anteriores no se iba a morir. Excepto porque hablamos y me dijo que ahora si ya quería morirse y que por favor no fuera. Así que decidí no ir, pero de último momento mi mamá me dijo: mejor sí ven. Y me compró un boleto que salía el miércoles 14. Cuando me enteré de su muerte estaba tomando un taller en la Filij con Elena Odriozola y el ex editor de Zorro Rojo. Estaban hablando sobre el libro de Juan Gelman para niños El ciempiés y la araña.

Una araña se acerca a un ciempiés y le pregunta si cuando camina mueve un pie y luego el otro y así hasta los cien. O si mueve cincuenta y cincuenta, o dos y dos. El ciempiés se queda pensando y pensando como camina. La hormiga se va y el ciempiés no camina nunca más.

El ex editor de Zorro Rojo contó también sobre la vida de Gelman. Como le mataron a su familia en la dictadura estando él fuera del país. Relacionó ese libro con esa anécdota y dijo que la única manera de seguir caminando era no pensar cómo hacerlo.

Ese día yo traía puesta una playera rosa mexicano. La había comprado la semana anterior en Zara junto con algunas otras prendas. El gusto de estrenar algo nuevo se maldijo cuando recibí la llamada de mi mamá. Salí del salón y me fui al baño llorando y luego me quede en shock y volví a entrar al salón sin decir mucho. Luego me fui caminando a mi coche al final del taller y pensando en el ciempiés y en mi abuela y en que no volvería a oír su voz y que ya no tenía sentido ir a Mazatlán al día siguiente y que finalmente me podría quedar el resto de la feria como quería. Viviendo mi propia vida.

Cuando llegué a mi casa me desvestí y no supe si lavar la blusa rosa o guardarla. La tuve en mis manos y me di cuenta que la odiaba, como un objeto maldito. Así que la hice bola y, de todos los botes de basura de mi casa, decidí tirarla en el del baño. Nuevecita.

Hoy que me puse la nueva camisa rosa mexicano me vino de golpe ese recuerdo que había más o menos olvidado. Me dio miedo que una playera nueva de ese color estuviera cargado de algo malo. ¿Y si por usarla hoy alguien se me moría? Pensé que si incluso eso llegaba por azares del destino a pasar, no tendría que ver con la playera ni con el rosa ni con mi abuela o con eso que mucho tiempo pensé como un egoísmo inmenso. Ir a una clase de ilustración estrenando una playera mientras en una ciudad lejana mi gemela de otra generación se muere.

Ahora pienso que era lo que tocaba. Vivir mi vida. Comprar once años después otra playera rosa mexicano olvidando la anterior. Usarla sin miedo. Seguir caminando sin pensar cómo se camina, seguir caminando.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos