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(22/52) El que oye consejo llega a viejo

3 min readAug 8, 2025
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Aprendí a despertar temprano y dormir bien. Dejé de salir de noche y de tomar vino en mi casa. Cuando hace diez años por segunda vez en mi vida dejé de fumar algo que empezó a funcionarme mejor que otras estrategias fue restringir mi casa, volverla un espacio de no fumar. El cigarro es más difícil que el alcohol porque estaba relacionado con cada momento de mi vida: lo prohibido por mis papás en la pubertad, y eso me llevaba a hacerlo a primera hora antes de ir a la secundaria; la compañía cuando esperaba en la caseta a que mi papá llegara; mi amistad con Sergio o con Daniela; jugar a robarle cigarros a mi mamá. La compañía que me daba yo misma. Pienso el el cigarro con la nostalgia que pienso en un viejo amigo.

El alcohol es cosas diferentes. Quizá estoy demasiado cerca de él para poder hablar por completo de él. El vino tinto es mi tío Héctor y los domingos en La posta o en casa de mi tita. Es mi papá enseñándome los vinos españoles, el favorito de mi abuelo y el favorito de mi papá. Es una comida que se extiende mucho tiempo. Es la pandemia interminable y cocinar cosas ricas con el ticher. Mi premio de la noche antes de dormir luego de días muy pesados. También es compañía.

Hoy es mi último día en el hotel. Aprendí a cargar taras de cincuenta kilos, la procesadora de quince durante un pasillo de cien metros, a evitar que los carritos llenos de comida se atoraran en hoyos en el piso. Me volví más fuerte y como dice el chef Héctor, con el tiempo vino también la velocidad para picar y el entendimiento de hacer comida en volumen.

Me quería ir al tercer día y estuve a punto de hacerlo. Luego pensé que hay varias maneras de irnos: por la salida de emergencia al apretar el botón de pánico, o atravesando los días hasta llegar al final. Es muy pronto para saber que aprendí de cocina y cuánto se queda en la memoria. Titubee cuando Héctor me pregunto por las temperaturas de cocción de las distintas carnes. Ayer me regaló una fotocopia con tres tiras que trae esa información y que puedes recortar y enmicar. Comimos suadero y me di cuenta de que ya no recuerdo que parte de la res es, ¿que he estado haciendo estos años en la carrera que los datos importantes se me olvidan? Luego recuerdo que no estamos jugando maratón y mi cerebro jamás a funcionado así.

Intentaré salir temprano hacia el metro y llegar al menos diez minutos antes de las ocho. Desayunaré antes de empezar a picar toda la barra fría. Saldré a las cuatro o pasada esa hora y me iré a vivir el resto de mi vida lejos de ahí.

La semana próxima empiezan las clases. Me despertaré con más calma y viviré mi vida en la calle de tardenoche.

Hoy me desperté descansada y con la mente en foco.

Abril Castillo
Abril Castillo

Written by Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos