(23/52) En línea recta

Abril Castillo
2 min readJul 27, 2021

Llevo un par de semanas mareada. No se si es efecto de la vacuna que me puse hace dos martes o tomar vino o el cansancio o tantas videollamadas.

Estoy un poco harta del zoom.

Si voy a planear hacer algo, últimamente deseo que sea en el exterior. Subir a la azotea. Ir por un café y un chocolatin. Distanciarme de mi computadora y acostarme en mi cuarto oscuro.

La cantidad de horas frente a la pantalla. Contar todos los objetivos semanales en el trabajo y en la vida. Soltar un rato el celular. Soñar con asesinatos y mar abierto y ausencias. Bicicletas que caen fuera de control y yo las miro desde arriba, detenida por mi papa, mientras una ilustradora de filosofía nada en ese océano lleno de tiburones y la bici se hunde y mi papa me detiene con un suave gesto. Un grupo de buzos empiezan el descenso y yo se que no llegarán a tiempo.

Pero tampoco me aventare yo. No tengo la fuerza para sacar tanto metal del agua.

Si empecé a trabajar a ocho de la mañana, tengo derecho de suspender a las cinco. Son simples matemáticas. Ver qué hay de nuevo en HBO Max. Me vi casi todo este fin de semana.

Tomar helado, dormitar con los ojos abiertos. Dejar de pensar.

Tomar helado, así decía mi tita. Igual que tomaba sopa o agua.

El grupo de whatsapp de la familia feliz se va despoblando. Algún día no quedará nadie. Como canta esa canción de Yoshime de los Flaming Lips.

Solo que no, es la de Do you realize. De las últimas conversaciones ricas que tuve con mi amigo Juan, que le llamaba cada tanto por consejos de trabajo y luego hablábamos de otras cosas. “Algún día todos los que conocemos, y también nosotros, estarán muertos”.

Y luego los dos seguimos vivos y nos pusimos a pintar lo que quedaba de la tarde.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos