(29/52) Spoiler Alert: La Bella durmiente

Abril Castillo
3 min readNov 29, 2023

Este año no fui a la FIL y no se debió a la pandemia ni a que estaba en otro país estudiando. Se debió en parte a que estoy en este país estudiando, pero visto de otro modo fue un descanso enorme.

¿Qué pasaría si te dijeran que irás por quince años seguidos a un lugar donde desde el primer año acabaste en el hospital de tanto estrés? Es un poco como fumar, que la primera vez es asqueroso y todas las demás te hace un daño que dejas de sentir. ¿Siento realmente eso por la feria?

Este año me dio mucho alivio estar aquí. Dormí mucho y soñé mucho, cosas rarísimas. (Parvana era un pajarito y saltaba por la ventana y la enseñaba a nadar en el aire, pero luego caía y un imbecil que no se quien era la dejaba ahí sola; un autor me hablaba amablemente pero luego dejaba de responderme porque estaba ocupado hablando con los famosos).

El ticher sí fue a Guadalajara de nuevo al congreso de ilustración y mientras pasaba sus días yendo a conferencias, yo vivía normalmente un sábado o domingo, un lunes o martes. El tiempo de la feria es como un no tiempo.

No tener tiempo de nada porque estás en la feria todo el día. No responder mensajes y estar crudo desde el día dos. Ir al hospital desde el día cuatro y solo ahí tener la paz necesaria.

Hoy voy a mi primer trabajo de ayuda de cocina y estoy emocionada. Me sigue gustando mucho escribir pero estoy cansada del ambiente editorial. Como cuando se llevan a la Bella durmiente al bosque y la llaman Rosa, me alegro estar como esas tres hadas sin barita mágica ni nadie que las conozca, viviendo anónimamente en una cabaña.

¿Alguien leerá esto?

Tal vez solo era que durante cien años necesitaba dormir. Tal vez ahora me emocionan otras cosas, ojalá nunca nada así como para acabar de nuevo en el hospital. No me veo volviendo a un hospital.

Las hadas de la Bella durmiente se empiezan a pelear cuando tienen que volver al castillo: un vestido rosa o azul. Ninguno verde. El color favorito de mi abuela era el verde y a mi desde niña me llamaba la atención esa hada a la que le daba todo igual y no sabía cómo hacer sólido el pastel.

Pasé los días primeros descansando y haciendo tareas que consistían en leer por ejemplo la historia de una galleta. Tareas para mí. Y luego otro tiempo haciendo tareas para la casa, como limpiar a súper fondo el refri. “Evasiones productivas”, las llamamos con Reyna. Luego ya tuve que hacer realmente las tareas finales del semestre: un debate sobre negocios informales (no es lo mismo la informalidad que la ilegalidad), uno sobre reconocer los puntos clave de peligro en la cocina mientras haces un platillo, y uno más sobre el control de calidad para administración y redactar la misión y visión de una empresa ajena, preguntándome yo qué quiero para el futuro, esto para la última tarea que hice anoche hasta casi media noche, sobre desarrollo humano y un proyecto de vida. No supe qué responder y terminé haciendo un video sobre el pasado que me trajo aquí, a este punto habitable donde no me importa tanto el futuro.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos