(30/52) Spoiler Alert: Enough Said

Abril Castillo
4 min readNov 29, 2023

La Bella durmiente se llama Rosa durante el tiempo que vive en el bosque. Sus madrinas no se cambian el nombre. Cuando a mí me preguntan quién soy digo que soy Abril. El otro día Ro me dijo que ese es mi nombre pero yo quién soy y le respondí que ese es mi nombre pero también soy Abril.

El sábado la maestra de Manejo Higiénico se desesperó de mí porque le pedí repetir los nombres de las bacterias y mohos y parásitos. Muchos profes se desesperan cuando alguien les pregunta algo que no alcanzamos a escribir y nos dicen: la presentación está en el classroom. Pero yo rara vez releo esas presentaciones y me gusta tomar apuntes porque recuerdo mejor las cosas.

La maestra de Manejo Higienico remato diciendo que con razón no entiendo nada de ciencias porque soy de Letras. Pero sí entiendo cosas de ciencias solo no le entiendo nada a ella. Todo el fin de semana me sentí como una estúpida.

Apenas una noche antes habíamos cenado en casa de Gaby, mi cuñada, y resultó que su hija está estudiando donde yo estudié la secundaria. Le dije que fue la peor época de mi vida pero que quizá no fue tanto o solo por la escuela en sí, sino por dos motivos que tengo bastante identificados:

  1. Mis papás se acababan de divorciar.
  2. Era una escuela tradicional y yo siempre había ido en escuelas activas.

También recuerdo siempre tener hambre y no poder comer más que a escondidas. Gloriosos los días que llevaba quesadillas y me las comía sin que nadie me viera, metiéndolas en mo manga del suéter. Una mordida y dejarla ahí hasta que se me desbarataba en la boca y me la tragaba.

Una vez que mi papá me dijo que saboreara cada galleta robada de mi mamá. Lo recordé al decirme ese sábado que saboreara cada nigiri. No iba a comer porque no tenía mucha hambre y a pesar de tener tiempo. Estaba haciendo tiempo porque tenía que ir a una presentación.

Lo que el pescado crudo repara es impresionante. Recuerdo cuando me sentía mal y comía sushi con wasabi al lado de la alberca donde nadaba; ese golpe de picor que se cura pronto, pero también su sabor. Una copa de vino blanco pasado el mediodía.

El domingo vi al terminar mi tarea, ya de noche, la de Enough Said. El Pixi me la recomendó hace años cuando recién salió “porque salía esa Christine”, que es Julia Dreyfus. Al Pixi no le gustaba Seinfeld o nunca lo había visto, pero amaba The New Adventures of Old Christine. Esa peli salió el año que Gandolfini, el co protagonista, se murió de un infarto en Italia. Yo había ido a Italia por primera vez ese año, un mes antes. Quería con todas mis fuerzas ser ilustradora pero no lo logré, no como me imaginaba o deseaba. Ya ni sé bien qué deseaba. En Match Point la suegra de Scarlett Johansson le dice que cuando va a renunciar a ese sueño tonto de ser actriz.

Comí tan rico en ese viaje por Italia, fue todo lo que me importó. Una noche en Milán, antes de mi vuelo, salí a comer sola: mesa para una. Alcachofas y pasta y una tartaleta de frutas y mucho vino. Dibujé un rato y pedí la cuenta y me fui. Me perdí en la calle y tuve que hablar lo que pude de italiano para hallarme y volver al hotel.

En Enough Said, Christine es una masajista que conoce a Gandolfini en una fiesta, donde también conoce a una poeta que la contrata como masajista y poco a poco se vuelven amigas. La noche que conoce a Gandolfini ambos declaran no sentirse atraídos por el otro pero se hacen reír mucho. Un día el la invita a desayunar a su casa y en el jardín ella se quita el huarache porque le salió una ampolla. A él le da asco y ella le pregunta si tiene problemas con los pies. Él le confiesa que sí, a causa de su mamá. “¿Por qué? ¿Tu mamá tenía pies?”, le responde ella y se caga de risa.

Gandolfini resulta ser el ex de la poeta. En algún momento Christine se da cuenta y piensa que es como tener un trip advisor de las relaciones. Pero en realidad eso termina contaminando su relación con él. Tanto que se reían juntos.

Ambos tienen en común que sus hijas se van a la universidad. Odian a sus exes. Y acaban de quedarse solos pero juntos. La poeta y Gandolfini terminan descubriendo que Christine sabe y ambos la mandan al diablo. Al final Christine se estaciona afuera de la casa de Gandolfini y se sientan juntos en su pórtico. Algo dice ella y los dos se ríen. La risa de Christine es muy contagiosa.

Ese domingo fue el día que mejor dormí.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos