(31/52) Antes de que me enfríe

Alex se parece al hijo en Ladrones de bicicleta.

Me gusta pensar en los títulos como brújulas. Poner el que sea y soltarme escribiendo aunque luego lo cambie. También me gusta empezar a escribir sin pensarlo mucho y ver a donde me lleva el viento.

Mi amigo Jorge una vez que nos peleamos trabajando me dijo por que era tan veleta. Y me mando una canción de Lucerito que hasta entonces no había escuchado.

Luego hice una muñeca de papel maché para un cuento que escribió mi ex y al que le pedí ponerle Veleta a su protagonista. Luego esa muñeca la lleve junto con mi portafolio a una FIL de Guadalajara donde hicimos citas con editores. Me tocó con la de Babel a quien conocí ahí. Antes de verla comí con Ceci Rebora en la terraza de la feria, y con otros más que no recuerdo.

Para entonces ha había cortado con mi ex y empezaba a medio cotorrear con el ticher, pero todavía no andábamos. Él había ganado un concurso de ilustración y fue la primera fil a la que asistió. Yo era como la cuarta fil pero la primera de ese premio que armamos con Jorge (el mismo de la Veleta) y otros amigos.

Un día antes de la inauguración de la Feria estábamos terminando de montar la expo en un muro al que le pintamos un mural diseñado por Flavia. Y ya como a las 10 de la noche, martillando y colgando los últimos cuadros, que se viene abajo todo el muro. Tuvimos que mandar a hacer de emergencia unos viniles con ese diseño y volver a enmarcar las piezas. La premiacion ocurrió sin problemas. La gente chuleaba el mural impreso en vinil. Si hubieran visto el mural pintado a mano. Pero es lo bueno de cuando publicas algo, nadie sabe lo que pudo haber sido sino solo lo que es. Puedes pensar que lo que hubiera sido sería mejor pero solo existe lo que sí pasó.

Ese día de mostrar el portafolio estaba comiendo con Ceci y otros ilustradores. En eso mi amiga Marisol me mando un mensaje diciendo que se había muerto Víctor, el esposo de nuestra amiga Piedad.

Las tres, Marisol, Piedad y yo, nos habíamos vuelto muy amigas así en triada en un diplomado que estudiamos en San Carlos, de diseño editorial. Nos veíamos casi diario, desayunábamos. Unas veces íbamos a cenar. Y seguido cenábamos en el non solo de la Plaza Luis Cabrera, ya los siguientes años luego de haber terminado el diplomado, hasta que un día me salió un gusano en la arugula. Íbamos a veces a casa de Piedad también que en su patio armaba la fiesta y el baile.

Conocí a Víctor todos esos años, y a los niños de ambos, Itzel e Isack. Que ahora ya son adultos. O iban todos a mis fiestas de cumpleaños, o íbamos todos a las suyas.

Pues Marisol me aviso que Víctor se acababa de morir. Yo estaba acabando de comer para irme a toda prisa a la reunión de Babel. Me levante de la mesa, aún dejando mis cosas para llamarla. ¿Qué le paso? Y me dijo que se había muerto de un infarto fulminante mientras corría un medio maratón. Tenía cuarenta y pocos años. Una pesadilla.

De ahí me fui con María de Babel. Había yo envuelto mal mis muñecos. Había tenido que prestar mi compu para hacer unas impresiones. Solo tenía los papeles maché físicos y algunas publicaciones y originales. María se enojó de que mis originales no estaban bien envueltos. Me dijo que por qué trataba así mi trabajo. Luego saqué los muñecos y se le había roto el brazo a la Veleta. Hizo cara de asco y meneo la cabeza y dijo que si ni yo respetaba mi trabajo, como ella iba a estar interesada. Llegó un fotógrafo de la feria que tenía que registrar esos encuentros. Yo quería llorar pero sonreí, María estaba roja. ¿Ya me puedo ir?, le pedí como alumna de primaria que pide permiso para ir al baño. Ella dijo que sí, entre molesta o apenada. Pero aún sostenía a la Veleta. Se la pedí y se dio cuenta. Me la dio y salí al baño, en efecto.

Luego en la terraza intenté llamar a piedad pero no la encontré. Le mande unos mensajes.

De regreso a Mexico fui a una de las misas de Víctor. Piedad me contó toda la pesadilla.

Y luego a Maria me la seguí encontrando puntualmente en todas las ferias del mundo. Hasta me tocó una vez ser moderadora en una mesa con ella. Y una vez le di ride a Guadalajara.

Dejéde hacer papel maché y ya se como guardar mis originales, pero a casi nadie se los enseño. Y mi cuñada Lilian que es restauradora me ayudo a reparar a la Veleta.

Acabo de hacer media hora de yoga y hoy dormí ocho horas. Voy a ponerme ya mis calcetines y playera porque me voy a enfriar.

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miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos

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