(36/52) Revancha ya

Fuimos a la biblioteca central. Recorrimos el camino de metro copilco hacia las islas, evitamos el pasillo del anfiteatro de la Facultad de Medicina. Mejor en la siguiente puerta, le dije al ticher.

Mañana vuelvo a terapia. Hace un año más o menos fue mi última sesión. En persona no sé cuándo fue la última vez que fui. Me emociona volver a ver a mi psicóloga.

La Central me da la misma paz que los Viveros de Coyoacan. Es muy bonita, ¿verdad?, le dije al ticher. Y él: Está un poco descuidada. La miro desde su mismo ángulo, sentada a su lado en el patio trasero de la biblioteca, luego de darme de alta; ya no dan credencial, con la de la maestría basta. A través del ventanal que separa el adentro del afuera, rodeados por un muro de piedra le digo que es un tiempo detenido. Miro la biblioteca y me siento para siempre en los setenta. Yo estudié ahí de 2003 a 2007. Hoy en la mañana encontré mi credencial de la maestría y vi feliz que caduca hasta 2024; tengo tiempo. Sienpre hay tiempo para todos hasta que te mueras. Nunca puedes ser muy viejo, solo puedes estar viva o muerta, es lo único que impide hacer algo. Hagan con mis cenizas una alumna que nunca se vaya de ahí. El ticher no ve cómo yo a los lectores silenciosos a través del vidrio, sino los árboles. Están secos me dice, se fueron secando. Y sí, los recuerdo más grandes, más altos y frondosos. No se si se secaron como él dice o si es como volver a la casa de la infancia cuando ya no eres niña y todo el espacio te parece más pequeño.

De camino a las escaleras que conectan de las islas a la biblioteca le señalo una banca y le cuento que ahí me senté a llorar el día que no me aceptaron a la maestría en Letras. Que en esa misma banca pensé que mejor quería estudiar artes plásticas en La Esmeralda. Tal vez en ese momento no sabía dónde, solo que quería estudiar eso; dejar un rato en paz las letras. En el letrero donde venía la lista de nombres el mío estaba en la de en medio, el limbo: Pasar a hablar con la coordinadora. Mi proyecto era de letras inglesas aunque yo había estudiado hispánicas. Un par de meses preparando un ante proyecto sobre Paul Auster, La trilogía de Nueva York y la intertextualidad. (¿Todavía no superas a Paul Auster, me dijo el jefe de Citlali de Alumnos 47 una vez que nos encontramos en Ibby, unos seis años después de mi llanto en esa banca en 2008. Y yo solo pensé que no sabía que era algo que se superara a un autor.) La coordinadora me hizo sentar en su oficina. Me sonaba su cara y aún la recuerdo pero no su nombre; me acuerdo que era la mamá de alguien con quien estudie segundo de primaria, la recordaba de la salida de la escuela, ahora con canas en ese cabello rizado que crecía hacia todos lados como un sol. Estás aceptada pero tienes que estudiar un año de prerrequsitos: ocho materias de letras inglesas. O bien entrega la próxima semana un anteproyecto de literatura mexicana, española o latinoamericana y entras directo este semestre a la maestría. Ahí fue que me salí a las Islas, me senté en esa banca de frente a los jardines y lloré sin saber qué quería hacer. No quería estudiar un año de licenciatura ni tampoco hacer al vapor un proyecto que no me interesaba solo para estudiar por estudiar.

Hace unas semanas soñé que estudiaba traducción y empecé a investigar donde podría hacer ese sueño literalmente realidad. Una traductora amiga de UK me dijo donde pero cuesta como medio millón de pesos. Le escribí a otra traductora y poeta y aceptó asesorarme. Esta mañana pensé que quizá podría estudiar la carrera abierta y ahora sí tener clases de traducción. (Una vez cuando estudiaba letras intenté entrar de oyente al taller de traducción del francés y me corrieron.) Elo empezó a estudiar historia de segunda carrera, en abierta, y dice que es la mejor decisión que ha tomado. ¿Será una tontería estudiar una segunda carrera de algo tan parecido a lo que ya estudié? El ticher me dice si no habrá otro camino más corto para hacer eso que quiero aprender a hacer. Pero yo no creo que un camino se elija por corto sino por ganas. Los idiomas solo se impregnan en una contemplación inconsciente. Qué otra cosa es la ilustración sino reinterpretar las palabras de otros y hacerlas visibles con nuestros propios medios. ¿Me podría ir un año a estudiar a otro lugar de intercambio si estudio otra carrera?

Qué perdida estoy. Qué perdida me siento.

En esa atmósfera perfecta de las tres de la tarde, rodeados de piedras y hojas secas, le digo al ticher que ya estuvo, ya estoy inscrita en la biblioteca. No me llevo nada. Es como entrar a un templo nomas para empezar una nueva rutina. Ir a la primaria por los útiles una semana antes de las clases. Veo mi credencial, en la foto parece que acabo de hacer un chiste o que alguien me contó uno y me aguanto la carcajada. La señorita me dijo que no sonriera cuando me la tomó, y luego: Bueno, si quieres sonríe pero con la boca cerrada. Estaba mojada de la lluvia y el sudor de ese día. Filas inmensas en la avenida del aspirante. Salir y decir contenta: soy alumna de la unam otra vez. Y que luego venga una pandemia y barra todo lo que era o implicaba volver a la unam. Terminar todo por zoom.

Menos la tesis. Esa puedo hacerla en la biblioteca central.

En las clases de cerámica Gina me regañó un día, el penúltimo día, que quería empezar una pieza nueva. No has acabado las otras cinco. Regla de oro: acabar antes de empezar, me dijo. Me costo salir de la frustración pero alcancé a terminar las otras. Tenía razón.

Hoy justamente salió la convocatoria para licenciatura, me dijo Elo. No sabía en la mañana aún que quería estudiar. Pienso que psicología pero no quiero seguir los pasos de mi mamá o de Tomás. Veo a mi amiga Dani en Ithaca y pienso en irme, pero yo no soy Tolin y tampoco lo voy a encontrar allá.

¿Yo quien soy? ¿Que quiero? Que alguien me diga.

Ve llegando, me recomienda Dani, mi fisioterapeuta, luego de curarme la contractura del sábado después de correr. No corras ahora, pero diario camina todo lo que puedas. Al tercer día me doy cuenta que se refiere a salir de la casa, vagar. Sin llegar a nada. Todavía no tengo claridad de a dónde llegar.

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miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos

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