(38/52) Sero seriedad

Abril Castillo
3 min readNov 11, 2021

Algo que me sorprendió mucho del master que estoy estudiando es lo bien estructurado que está.

Hace unos siete meses le compré a un compañero de la maestría un dibujo que nunca me entregó. Hace un par de semanas se lo pedí como venia haciendo hace meses pero nada y nada. Así que le pedí si me podía devolver el dinero. Pero dijo que no tenía. Y pensé ya dejarlo por la paz.

El master es en escritura. La maestría fue en artes visuales. El master es en una universidad privada. La maestría fue en una publica.

La maestría tuvo una clase increíble que fue la de Ana Mayoral. Las demás estaban bien pero, o no eran temas de mi interés, o a los maestros les valía un cacahuate presentarse y hacer su trabajo. Algunos decían que en la maestría es el alumno el que debe hacer su chamba, y es cierto, pero los maestros también deben hacerla y varios simplemente no se presentaban en clase o lo hacían solo cada que querían. Ana se presentaba siempre y de sobra. Con ella hice unos dos fanzines luego, dos años después, con todo el material que salió. Otro grande profesor fue Estanislao Escamilla, al que debería dedicar un post entero para hablar de su clase de autorretrato.

Y luego estaban los que nunca llegaban. Contratados con plaza, pagados un sueldo y no por hora, que cubrieron menos del 50% de clases cara a cara. Pero ya ni llorar es bueno.

Las clases que he tenido del master ninguna tiene desperdicio.

Es una falacia decir que es porque una es privada y otra pública. Que porque una es en Mexico y la otra en el extranjero. Que porque una es en escritura y otra en artes. Pero no se a qué se deba esta falta de seriedad y ese otro compromiso con hacer algo bien.

No conozco las razones por las que mi ex compañero de maestría me haya birlado con la presunta venta de un dibujo jamás entregado. Esa falta de profesionalismo y de inmadurez me dejan de a seis. Lo naturalizado que alguien tiene esa manera de simplemente ya no responsabilizarse de nada. Quizá desde su óptica ni si quiera me birló. Cuando le pedí la devolución dijo “que él no suele hacer esto de las devoluciones pero que en mi caso haría una excepción”. Luego pasó a decirme molesto que no tenía dinero. Luego le sugerí irme pagando algo al mes. Ahora parecía que el me hacía un favor a mí. Y ya no dijo nada. Tampoco me ofreció alguna manera de entregarme el dibujo, eso jamás lo hizo. Solo me cobro en marzo y todo quedó en el olvido. Ya no había ni dibujo ni dinero en el horizonte. La única en deuda ahora al parecer era yo, por estarlo molestando.

“¿Por qué hay artistas tan poco serios?”, me dijo el ticher. “Denúncialo en redes”, me sugirió. Y yo preferí no hacerlo. Aunque médium es una red, pero ya quedamos que es más como un café delicioso y casi vacío al que no viene casi nadie, pero donde everybody knows your name.

Escribo esto como ritual para olvidar que Eduardo me sacó de a grapa seiscientos pesos. Hasta nunca, Eduardo.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos