(40/52) Spoiler Alert: No es mi peso

Abril Castillo
2 min readDec 20, 2023

Hace unos años estuve yendo a una terapia grupal tipo Alanon (creo que se llama), que mi papá le decía “las clases” y sí eran un poco clases porque aprendíamos cosas sobre adicciones (a personas) o codependencia.

Allí conocí a gente muy parecida a mí y otros muy distintos y algunos con los que me identificaba y ahí veía mis problemas y me quería distanciar.

El semestre pasado o este que acaba de terminar, más bien, di una clase sobre creación literaria que ya no voy a seguir dando y una amiga me recomendó a una amiga suya y le estaba hace ratito mandando un audio contándole que les di en esa clase. Le conté del ejercicio de spoiler alert, donde cada quien elige una obra narrativa que les guste y la cuentan con lujo de detalle, tratando de mostrar los hilos del artificio literario a la vez que su experiencia lectora y como se conecta con ellos y con su vida una obra. Podían hacer spoilers de series o películas, pero también de canciones, cuentos, novelas o hasta chistes.

Hoy he tenido clavado ese chiste de “No es mi pedo” que el autocorrector cambió a “peso” y me parece bien porque es un poco lo mismo el pedo que el peso del otro.

Un hombre se está rasurando en la mañana muy tranquilo frente al espejo y llega su esposa fuera de sí a decirle que la criada está embarazada. Él sin inmutarse le dice que qué tiene, que ese es el pedo de la criada.

–¡Pero dice que es tuyo! –le grita ella y él sigue tranquilo afeitándose.

–Ah, pues ese es mi pedo…

–¿Pero yo qué voy a hacer?

–Ese es tu pedo.

El terapeuta nos contó una vez el chiste y yo pensaba y sigo pensando en el cada vez que un volcán estalla. Hoy estalló uno en Islandia. La prima de mi mamá me contó que fue el verano pasado allí y que sus hijas estaban nerviosas, todos parecían a punto de explotar.

Mejor estar lejos de un volcán a punto de hacer erupción o de uno alejarse si uno mismo es ese volcán. No se a donde puede llevar esta metáfora. Aquí en México también el Popo lleva echándose sus pedos desde que yo era niña.

Salí a caminar y pase por un gimnasio donde unas mujeres hacían box y me dieron ganas de ser ellas. Sudar y golpear y solo estar ahí en ese momento. Luego entré a la librería El desastre y me di cuenta que solo puedo estar en este momento y que no hay ningún volcán realmente a la vista. Sin necesidad de tapar ningún sol con el dedo.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos