(47/52) Nunca Ninfa

  • La vez que mi papá compraba algo en un Steren y en todas las teles del lugar pasaban la de Spiderman 1. Ni mi hermano ni yo la habíamos visto nunca, pero parecía tan divertida. Cuando salimos de ahí le pedimos a mi papá rentarla y llegando a su casa la vimos los tres, esta vez de corrido. Quizá lo que mi papá estaba comprando era un control remoto universal.
  • Es posible que el año entrante esté en Oaxaca, comiendo cosas oaxaqueñas tan ricas como lo que estaba comiendo en ese momento. Me gusta la idea de tener un pie puesto en Oaxaca. Fue una coincidencia acabar en esa fonda; intentaríamos ir a la Casa de Toño a donde Santiago siempre quiere ir, pero nos fuimos por calles por las que siempre paso cerca, pero que nunca antes había transitado. Y llegamos de casualidad a esa fonda, con un letrero grande afuera donde leímos todo el menú. A diferencia de cómo estaría la Casa de Toño, había lugares y entramos.
  • Valeria me mandó un mensaje al chat de Memes del infierno, donde desde hace dos semanas ya no está Tomás. Mi prima me pregutnó que si quería un par de muebles blancos, que me los daba en enero. Se iba al día siguiente a vivir a Canadá. Vi los muebles y no supe qué decir. El fin de una era, pensé. Y le di las gracias por los muebles y le dije que iba por ellos en enero, que gracias.
  • La noche anterior Gina nos contó a Idalia y a mí que había tenido un problema de piedras en la vesícula, y le pregunté cómo se sentía el dolor, sabiendo que quería recrearlo yo también. Nos contó una historia de amor y de hospital y de crisantemos como una flor que fue un chiste de humor negro involuntario. Nos regaló unos aretes de chichis a Idalia y a mí, hechos de cerámica.
  • En la semana empecé con hipocondría. Recordé al amigo de Idalia que dijo que él había sido muy hipocondríaco también, pero que con los años se fue estructurando y que ya sabe autocalmarse. Me contó que tenía un tío al que le preguntaba todo, que era médico, que a veces le mandaba sólo un ibuprofeno. Me contó que su tío se le murió en marzo. Pensé en mi propio tío, que no era médico sino veterinario, a quien también siempre le preguntábamos cosas. Y le conté al amigo de Idalia que mi tío también se me había muerto en marzo. Esta semana de la hipocondría recordé sus palabras sobre la estructura y pensé: mi mente es la dolida, no mi cuerpo. Pero cuando el dolor mental se descoloca, el cuerpo lo manifiesta. Lo que toca reestructurar son las emociones, que no sé si habitan en la mente o el cuerpo o flotan dentro y fuera, como un ruido que no sabemos si es de la calle o de nuestro estómago. Como cuando nos preguntamos si eso lo dije o lo pensé.

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miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos

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