(50/52) No tengo nada en la panza

Abril Castillo
2 min readDec 19, 2022

y llevo una hora y media despierta.

Me tomé el eutirox a las siete treinta, así que ya podría desayunar.

No tengo hambre ni se me ocurre que comer.

Ayer apenas comí nada pero estuve toda la tarde cocinando.

Probé lo que hice, sobre dos panes.

Antes de que estuviera listo el ragú, vi la noticia de los hermanos Tirado.

Una salsa era fría, de jitomate con albahaca y ajo.

La otra una suma de carne molida con una salsa de antier con miles de tomates y cebolla y ajo y zanahoria y pimiento rojo, con mucho vino reducido por dos horas y champiñones.

Pensé en los hermanos hallados. No le quería decir yo al ticher y esperé a ver si el lo veía.

La cocina era mi equivalente a su estudio. Yo también tengo un estudio en la casa pero a veces uso más la cocina y el comedor.

Vino el ticher y le dije: Los encontraron. Me solté llorando en el marco de la puerta y el empezó a caminar por el comedor contándome todo lo que sabía de Jorge y del día que lo conoció.

Nadie se merece morir así.

Recordé la vez que Daniela Rea fue al Canal de Panamá y nos contó sobre la muerte de su abuela, lo tranquila que se veía en su ataúd durante su funeral. Lo duro que es no tener un cuerpo a quien llorarle. Pensé en toda la gente sin cuerpo. En esos cuerpos que encuentran las buscadoras y ya mejor los dejan así, para que no vuelvan a vivir esa desaparición. Ahí los dejan enterrados luego de hallarlos.

Nadie se merece morir así.

Pensé en ese momento en que encuentras el cuerpo de tu muerto y puedes quitarle las vendas y limpiarlo y tocarlo por última vez. Algo se reparará ahí. Algo se reparará en enterrarlo y saber exactamente donde está.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos