(52/52) Oink Division

Abril Castillo
5 min readDec 31, 2018

Para Pixi y Yosh

Diciembre me gustó pa’ que te fueras, me dijo el Pixi el año pasado. Justo el 31 terminé las cuentas de la FIL y les deposité a todos lo que habían vendido durante la feria. Pero aproveché y también dividí nuestros ahorros y también aproveché y me despedí. Porque ya no estaba a gusto trabajando juntos. Y pensé que era mejor cortar por lo sano, pagar las cuentas, no deberle nada a nadie. Y no sabía qué iba a pasar a continuación.

A continuación vino mucho enojo, que es lo que casi siempre enmascara un dolor muy fuerte, la tristeza. Me salí del chat que teníamos, entre otros golpes a lo ciego que hice y de los que sí me arrepiento. El otro día leí que no puedes odiar a alguien a menos que lo quieras mucho. Y así funciona muchas veces el enojo. O como cuando eres chiquito y te duele la panza y gritas y pataleas y quieres que tu mamá te quite el dolor, pero no puede, está dentro de tu cuerpo. No es culpa de nadie, pero tú sientes que es responsabilidad del otro ese dolor. Y no. Ni siquiera es tuya.

Ya pasará el dolor. Ya pasará.

Pasaron los días y pude verme con los dos y, al final de todo, me salí de Oink, pero seguimos siendo amigos. Como si hubiera algo más profundo que nos une. Como irte de tu casa a vivir sola pero seguir siendo hermana de tu hermano, hija de tus papás, humana de tu gata. Hicimos un nuevo chat. El Pixi le puso: Chet, digo Chat. Y yo me sentí agradecida de que, después de todo y contra todo lo que yo antes hubiera pensado, ellos fueran más maduros que yo. Que tuvieran esa paciencia para no hacer la guerra ahí donde hay tanto amor.

Durante este año cambiaron muchas cosas. La mayoría de ellas, diría yo, fueron tomando su lugar. Como si hubiera mucha agua desbordándose y entonces ahí como puede uno quita tierra de abajo y el agua va cayendo y cabe bien al fin. Y quitar tierra duele mucho, pero luego toma forma alrededor o simplemente se convierte en otra cosa. La vuela el viento, se hace piedra.

Y hoy siento el agua tranquila. Me siento en paz con mis decisiones.

Eso no quiere decir que sea fácil tomarlas. Que no dé miedo. Que no haya tenido tristeza y enojo y dolor. Pero ahora me siento más en paz. Emocionada no tanto de lo que viene, como del lugar donde estoy. En este momento. Un año después. Otro 31 de diciembre, donde al final nadie se fue, sólo nos reacomodamos.

Hace un par de días, el Pixi dijo en nuestro Chet, digo Chat, que le daba emoción que iba a ser el primer aniversario de Oink Division. Primero no entendí bien. Luego sentí feo. Como una memoria que de pronto te taladra el corazón. Como despertar después de una borrachera y acordarte de todo lo doloroso y vergonzoso que hiciste ayer. Pero Pixi tiene mucho sentido del humor. Eso tenemos en común en Oink, los tres cerdos usamos como mecanismo de defensa el humor. Eso nos mantiene cuerdos y cuando nos vemos nunca faltan las risas.

Hace un mes estaba diciendo adiós al Ilustradero y al proyecto Iberoamérica Ilustra. Y no es fácil enterrar un proyecto de doce años. Decir adiós y poder decir al mismo tiempo: gracias. Reconocer tu límite, hasta dónde quieres llegar con algo y tratar de irte en una nota alta. Como Seinfeld. Irte triste pero también alegre, agradecido y sin miedo. Aceptar que los tiempos que vienen tendrán días con emociones como globo desinflándose. Hay días buenos y otros peores. Enojo, llanto, alegría, nostalgia, duda, arrepentimiento, aceptación en ese orden y en cualquier otro.

Hace media hora terminé las cuentas de las ventas de este año en la FIL. Este año no estuvieron ya los Oink. Iba a decir los exOink, pero aquí la única ex soy yo. ¿O no? ¿Puedes dejar de ser algo? ¿Qué es un nombre y qué engloba y qué excluye? ¿La gente es reemplazable? No lo creo.

Nada se acaba nunca por completo. Así no funciona la vida. Queremos ver todo como una línea recta con separaciones exactas y eso no es así.

Para conmemorar todas mis contradicciones, este año inventé un nuevo sello y salvavidas, y le puse el nombre del animal espiritual de mi hermano: la alacraña, un insecto que en sí mismo tiene el veneno y el antídoto. Y, como en todo lo que hago, lo empecé más por intuición y emoción que por algo razonado o con un plan específico. Me gusta más que sea así.

Hay aniversarios que no se festejan, sino que se conmemoran. Conmemoremos hoy, pues, el Oink Division.

Aquí sigo siempre, amigos.

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Epílogo
El Pixi hizo este esquema que pongo a continuación y para cerrar. Al parecer yo era lo de en medio. Me imagino siendo las entrañas y los órganos vitales; los intestinos, el hígado, los riñones, el corazón. Esa fue la parte que quitó el Pixi del cerdo. Queda la cola y la cabeza. No sé quién sea Yosh y quién el Pixi, pero me hizo acordar de ese episodio de Los Simpson en que Bart, cuando mezcla al gato y al perro, y él se queda con el de dos cabezas, al de dos colas le dice: Guácala, tú eres de Lisa. Yo que ellos elegía mi mitad pronto.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos