(52/52) Spoiler Alert: Dumb and Dumber

Abril Castillo
5 min readJan 2, 2024

Escribo esto súper enchilada. Pensando en cómo quizá mi abuelo cuando estaba ya muy enfermo en el hospital y con muchas flemas causadas por tantos años de fumar, quizá haya tenido esas flemas por haber comido tanta salsa macha en su vida, tantos chiles serranos, tanto picor contra el que el cuerpo se defiende creando esa membrana de mocos y flemas.

Una de mis escenas favoritas de la película Dumb and Dumber, que he visto hasta la saciedad desde que salió en 1994 (la vimos en el cine con mi papá en Morelia, un verano que fuimos a probar una casa a la que nos mudaríamos para volver a vivir allí, una casa que compraron mis papás pero al final vendieron porque nunca nos fuimos de regreso; pero vimos Dumb and Dumber en el cine y se volvió una favorita instantánea para mi ermano y para mí). Una de mis escenas favoritas, decía, es esa donde están en un restaurante de la carretera donde tienen el picante más picoso; van acompañados de Joe Mentalino, un maleante que sigue sus pasos porque se robaron, sin querer queriendo, un maletín lleno de dinero. Ellos no saben que está lleno de dinero. Lloyd (Jim Carrey) lo tomó del aeropuerto cuando Mary lo olvida. En realidad Mary no lo olvida, sino que lo dejó ahí en el pasillo tan transitado del aeropuerto a propósito: es el pago de rescate para que liberen a su esposo secuestrado. Lloyd se enamora instantáneamente de Mary y la sigue con la mirada cuando ya la dejó. Es que Lloyd es chofer de limosina, y Mary es una rica que viaja a Aspen, y Lloyd la lleva. Ahí pasa lo del flechazo unilateral, lo del maletín “olvidado” y rescatado por Lloyd, y de ahí convence a Harry (Jeff Daniels), quien es su roomie y mejor amigo, de ir a Aspen a buscar a Mary y devolvérselo.

Los maleantes para los que realmente es el dinero, comienzan a seguir a esta pareja de amigos. Harry se dedica a cortarle el pelo y peinar a perros, y vistió su coche como un perro también. Son súper fáciles de identificar. Cuando los maleantes van a buscarlos, los amigos interpretan que es el señor del gas, porque llevan meses sin pagarlo, y deciden huir de ahí en busca de una mejor vida en Aspen. El camino es súper largo y se van alternando a manejar. Se podría decir que un tercio de la película es un roadtrip. Los maleantes los siguen, para entonces sabemos que quien orquestó el secuestro es uno de los mejores amigos de la familia de Mary. Joe Mentalino va acompañado de su colega Shay. Desde que ven la nota en la puerta de los amigos donde dice: Perdón señor del gas, ya nos vamos, ellos lo interpretan como que saben que Mentalino padece del estómago y se echa muchos pedos. Todo el tiempo está tomando pastillas, antiácidos, de una botellita naranja de pastillas, de esas que dan en las farmacias gringas, y se la pasa quejándose de cuánto le duele el estómago. ¿Para tu úlcera?, le dice en una de esas ocasiones Shay, a lo que Mentalino le responde: Sobreviviré.

Acuerdan que Mentalino fingirá pedir aventón en la carretera para subirse con ellos y averiguar más sobre quiénes son y por qué se robaron su dinero. Lleva cargando un veneno en un frasquito negro, para deshacerse de ellos y poder recuperar el maletín. Pero poco a poco, en el trayecto, se da cuenta de que son un par de imbéciles y que todo fue muy fortuito. No es necesario matarlos. El último veinte le cae precisamente cuando llegan a comer a ese restorán de la carretera donde tienen el chile más picoso del mundo. Harry y Lloyd se retan a comerse un chile, y ambos se empiezan a derretir de tanto picor: gritan, chillan y se retuercen y no saben cómo curarse. Se limpia con servilletas la lengua uno, el otro agarra catsup y mostaza y se la echa en la boca y le dice al otro: Esto está funcionando. Mentalino se desespera y va al baño en lo que terminan su show; mientras tanto Harry y Lloyd entre risas le ponen un chile escondido en su hamburguesa, en un intento de hacerle una broma pesada, e ignorantes de su úlcera y tremendos problemas estomacales.

Mento: ¿Qué los lleva a Aspen?
Ellos: Nada, solo queremos devolver el maletín (aguantándose la risa y sin poder ni siquiera verlo a los ojos), ¿qué tal está tu hamburguesa?
Mento: ¿O sea que no conocen a Mary?
Lloyd: No, solo la llevé al aeropuerto, olvidó su maletín y se lo queremos dar. ¿Por qué no vas comiendo?
Mento (mirando hacia la nada): Y hablar de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado (mientras se ríe y al fin muerde la hamburguesa).

Ahí la risa termina. Se pone todo rojo, siente de golpe el tremendo picor y y se empieza a ahogar; se cae de espaldas y está en el suelo pataleando y agarrándose el cuello mientras suda como volcán. Señala a su abrigo para que le alcancen su pastilla. Ambos reaccionan rápido, le piden perdón y comienzan a zambutirle las pastillas en la boca. Mento se empieza a aliviar pero en eso mira la mano de Harry y se da cuenta de que tomaron el frasco negro en vez del naranja, le dieron el veneno que era para ellos. Los insulta antes de tener su última contorsión y cae muerto. Lloyd solo grita: La cuenta, por favor. Y de ahí vuelven a la carretera, ahora solos.

Esta película la seguí viendo mucho con mis primas, con mi hermano. Nos sabíamos todos los diálogos y la poníamos de ejemplo tanto como Los Simpsons. La otra noche la empecé a ver cuando el ticher se quedó dormido; a él no le gustan nada este tipo de películas. Para mí ver una película que he visto miles de veces es como ir a Morelia, transitar otra vez una carretera conocida con siempre nubes diferentes. Tener en el asiento de al lado a Tomás, con quien me reconcilié. 2023 fue un año difícil. Me gusta empezar este año con mi ermano cerca.

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Abril Castillo

miope e hipermétrope al mismo tiempo pero en ojos distintos